¿Cómo unas piernas tan bonitas podían pertenecer a un bonito cuerpo y un alma putrefacta? ¿Cómo podía ser que aquel provocador contoneo al caminar dejara tanta destrucción a su paso?

 Marcos siempre había sido un hombre precavido. En todos los sentidos. Pero al fin y al cabo era un hombre. Tenía que haber sospechado desde el primer momento. Aquella tarde estaba sentado en la terraza de su bar favorito. Un bar de barrio donde iban desde las vecinas con los carros de los niños hasta jóvenes estudiantes de paso. 

 Sí, tenía que haber sospechado. Él estaba con su cerveza y su libro. Como siempre. Y en la mesa de al lado no supo en qué momento aparecieron aquellas largas y preciosas piernas. Nadie vestía tan elegante en su barrio. Y menos aún para sentarse en la terraza de aquel bar de toda la vida. Y sola.

 Al levantar la vista y dejar aquellas piernas atrás (algo que le costó mucho hacer), se encontró con una hermosa mirada y unos sensuales labios que le sonreían. Claramente era una trampa, pero Marcos no lo sabía. O mejor dicho: no era consciente.

   —Hola ¿Qué está leyendo? —le preguntó muy interesada.

Toda aquella precaución con la que había vivido Marcos desapareció. Le estaba preguntando por su libro. Aquella preciosa mujer estaba hablando con él.

  —"Cualquier otro día" de Dennis Lehane ¿Te gusta la novela histórica?

  —No. No leo mucho, pero ya te digo yo que hoy no es cualquier otro día —respondió ella muy segura de sí misma jugando con las palabras.

 Marcos tenía que haber visto todas las señales. Tenían que haber saltado todas sus alarmas. Pero en su mente solo estaba aquellas largas y bonitas piernas, e imaginaba el tesoro que encontraría entre ellas. Un tesoro que sería como la olla de oro al final del arcoíris. 

 —¿Ah no?

 —No. Hoy es el día que nos conocemos. Luego vendrán muchos días más interesantes.

Ya lo tenía. Lo había atrapado en sus redes. Con solo dos simples frases y unas largas piernas. Y mientras Marcos intentaba alcanzar aquella olla de oro un día sí y otro también, ella con su largo y falso arco iris iba absorbiendo su alma... arrebatándole poco a poco todo lo que tenía. Hasta que no le quedó nada.