Pablo bajó las escaleras pensando lo que le iba a costar volver a subirlas cuando regresara cargado con la compra. Podía haberse cambiado de piso, todos los de su edificio estaban libres, pero prefería seguir viviendo en su propia casa. Vivía en la sexta planta. Muchos escalones. Pero era su hogar. Siempre lo había sido. Allí se sentía seguro.
La electricidad se había cortado hacía ya 28 días. Pero había sido hábil y no había tardado en solucionar parte del problema con alimentadores solares y luego con un pequeño generador que había sacado de una conocida tienda de bricolaje que no estaba muy lejos de su casa. Lástima que sus conocimientos de electricidad no dieran para más y no supo conectarlo al cuadro principal de la entrada para seguir teniendo luz como antes. El agua había durado un poco más, pero desde el principio había empezado a acarrear botellas sabiendo que también se acabaría cortando, sin embargo las que ya había traído se gastaban con muchas más rapidez de lo que pensaba.
El caso es que lo de ir a por comida y agua tendría que hacerlo igualmente viviera en un piso u otro. Él seguía llamándolo "ir a hacer la compra" pero ya hacía mucho que no pagaba por ella. ¿A quién le iba a importar? Iba al supermercado cogía lo que necesitaba y lo cargaba en la mochila dejando las manos libres. Siempre había que ser precavido: No mucho peso para poder correr si era necesario y libertad de movimiento para poder manejar bien el machete que se había agenciado en la dichosa tienda de bricolaje. Nunca lo había tenido que usar, pero tampoco sabía si aparecería algún infectado. Hacía más de diez días que no veía a ninguno. Por lo que había visto las personas infectadas no duraban mucho ni vivas ni muertas... Así que se estaba permitiendo el lujo de llevar un poco más de peso.
Al llegar al tercer piso se encontró con Paqui, la vecina del cuarto. Tuvo que ser de las rezagadas y cayó intentando huir. No llegó muy lejos. Su cuerpo seguía tirado entre el descansillo y las escaleras. Ya no olía tan mal, pero seguía cubierta de algunos gusanos y moscas. Tenía que haberse quedado en casa en silencio como había hecho él. En completo silencio hasta que pasó todo.
—Bueno días Paqui. Hoy hace bueno para salir a dar una vuelta. Luego nos vemos.
0 Comentarios