La verdad nos hará libres...

Y la verdad es que ahora me siento mucho mejor a pesar de todo. 

Ha pasado algo más de un año desde el diagnóstico de EM. En todo este tiempo la vida nos ha cambiado por completo. Ya no somos los mismos ni hacemos las mismas cosas. Incluso los que nos rodean ya no son las mismas personas en todos los sentidos.

Tal y como dije en otra entrada me fui a otro sitio buscando mis orígenes literarios y blogueros. Aparte, por supuesto, de que también casi me he mudado por completo al blog EM² en el que nos hemos volcado con más ganas. Y digo hemos porque allí nos hemos hecho fuertes mi mujer, mi hijo y yo. Hacer más visible una enfermedad como la esclerosis múltiple (que a todo el mundo le suena, pero que es tan desconocida al mismo tiempo) me parece en estos momento la tarea más importante. 

El caso es que a pesar de que mi día a día es un no parar me siento más tranquilo. Supongo que no preguntarme más por qué nos ha pasado esto y afrontar el día a día tal cual se presenta, me ha ayudado bastante. Bueno eso y el haber pasado ese trance de vomitar mi rabia y todo lo que no podía contar con mi nombre y apellido en otro blog.

Volver aquí es reencontrarme conmigo mismo, tener mi hueco. Y asumir que la estupidez humana sigue existiendo, pero que no me debe afectar más allá de lo necesario. Voy a tomar prestada unas palabras de Keanu Reeves:

“Perdonar a las personas en silencio y elegir nunca volver a hablar con ellas. No se trata de enojo o de guardar rencor, se trata de cuidar de uno mismo. Se trata de dejar ir lo que dejaron atrás sin reabrir la puerta a más dolor. El perdón no significa olvidar. Significa elegir la paz en uno mismo.”


La clave está en elegir conscientemente la paz interior, aunque eso implique alejarse de relaciones que no suman y que pueden ser dañinas. Si estás pasando por una situación difícil con alguien, lo único que depende de ti es cómo reaccionas.

Así que vuelvo a escribir sin prisa, para mí. Vuelvo a escribir lo que quiero, sin filtros. Vuelvo a escribir, sin pretensiones. Solo quiero volver a hacer lo que me gusta y me hace sentir vivo.