No es que venga a lloriquear, vengo a contar una realidad que afecta a muchos escritores mindundis como yo. Esos escritores que no tenemos miles (ni si quiera cientos) de seguidores en las redes sociales. De esos que no saben cómo manejarse con estas nuevas tecnologías y donde ser Influencer es lo primero. Da igual lo que escribas, ni cómo lo escribas, ni la calidad literaria de tu obra: Si no tienes seguidores no eres nadie.

 Así que si mandas una novela a una editorial sin ser nadie conocido lo primero que van a hacer no es leerla ¿para qué? Esto es un negocio. Lo primero que van a comprobar es tu alcance, tus posibilidades como producto. Porque eres un producto que hay que vender.

 No hablo por hablar. Hablo desde el conocimiento. En mi trayectoria he podido trabajar con todo tipo de editoriales. Y bajo distintos aspectos... Algunos ya lo sabéis, pero yo fui una chica guapa con miles de seguidores que publicó con una editorial tradicional. Y vendía libros, muchos, e incluso salí en la tele. Fui un buen producto.

 Por supuesto no digo que esto siempre sea así. Hay de todo en el mundo editorial y otros caminos para llegar a publicar con los grandes. Conozco esos caminos también pero en mi caso no son transitables. Tengo mis razones. Estoy hablando de cómo está evolucionando el mercado literario y hacia dónde se dirige actualmente. Y lo más habitual ahora es tener ya unas redes sociales y unos seguidores consolidados.

 El caso es que ahora soy un cincuentón calvo, sin seguidores y esas mismas editoriales me rechazan sin siquiera haber leído el manuscrito. Seguramente se quedaron con el texto del correo que les envié y me buscaron en las redes. Vieron que no era nadie. No interesa. No vende. 

 Hubo una que al responderme me dejó leer entre líneas que ese era el motivo. Por supuesto no podían decirlo claramente y dejarlo por escrito. Es lo que hay. El caso es que no me veo yo convirtiéndome en un Influencer ni convirtiéndome otra vez en Emma Sagen.

Así que bueno, seguiré haciendo lo que me gusta y escribiendo para mi cuando pueda. Que las cosas ahora está muy revueltas en el hogar.