Lo más fácil es que te pique un insecto radiactivo. Así, como le pasó a Peter Parker. Aunque es bastante difícil que te ocurra eso en un país como el nuestro. Pero vamos, tampoco hay que meterse en un laboratorio donde hacen extraños experimentos. Aquí con bajarse al parque de al lado de tu casa que fumigan cada poco con colonia caducada y donde bajan todos los perros del barrio a cagar y mear es más que suficiente. Y al caer la tarde seguro que algo que pica.

Como me pasó a mi. Y es que esto que os voy a contar no es que sea importante, es por escribir algo, ya que no soy capaz de sentarme a escribir nada que valga la pena desde hace mucho tiempo. Pero bueno eso es otra historia. Esto no es más que otro de mis achaques.

Hace cosa de un mes me picó algo... no sé qué era. Nadie lo sabe. Pero no era algo normal. Al principio solo era un puntito rojo. Pero picaba y me ardía como ninguna otra cosa en este mundo. Pasó una semana y el picor remitía poco a poco aunque de vez en cuando sentía como un extraño hormigueo. Fui al médico. Bueno no fui. Por el tema de la pandemia me atendió por teléfono y me recetó una cremita. A la semana el picor desapareció pero la marca y un pequeño bulto se quedaron ahí.

Ha pasado un mes y parece que lo que haya quedado ahí dentro se ha vuelto a reactivar. El picor y el hormigueo son terribles. Volví al médico. Esta vez a uno privado ya que no me querían ver en el otro. Me ha recetado otra crema con antibiótico y corticoides. No hace nada.

Ahora mi pregunta es... ¿En qué me convertiré? ¿Cuáles serán mis superpoderes? ¿Me llamaré Pulgaman? ¿Garrapataman? Ah no, que ese ya existe. ¿o simplemente Bichoman? ¿Y si solo soy un repositorio de huevos y lo que salga de ahí me come por dentro?

Prefiero pensar en que voy a convertirme en un superhéroe. Aunque sea de mierda.