Hoy me he levantado con el pie izquierdo. Literalmente, ya que tengo el derecho tocado y casi hundido y no tengo ni idea de por qué. Me duele y me arde. Será una tendinitis. Yo que sé. No soy médico. Además por fin mi hijo me ha terminado de pegar el catarrazo (gripe, covid o lo que sea) y no dejo de toser y echar flemas. Lo sé, me podía haber ahorrado ese detalle. Y con esta intro seguro que no vas a seguir leyendo. Nadie quiere leer penas. Así son las cosas.
Solo es un mal día. Qué le voy a hacer. Pero ese es el quiz de la cuestión.
El caso es que mientras mal dormía y miraba el techo a las cinco de la mañana me di cuenta de que por mucho que le de vueltas no soy guapo, ni joven, ni sé hablar en público, ni sé venderme y lo que más mee jode: me he quedado obsoleto.
Cuanto más miro cómo puedo promocionar mi nueva novela Perigeo Negro y dar una nueva vida a mis anteriores publicaciones para que la gente se interese por mi trilogía de Mundo Perigeo más me doy cuenta de que fracasado antes de comenzar. Veo en las redes a chicas jóvenes petándolo con sus novelas con una publi alucinante y una legión de seguidores y lectores.
Vais a decir que soy un exagerado, pero es muy fácil: ¿Cuánta gente me sigue? ¿Cuántos leen mis publicaciones? Hay que saber hablar, hay que saber atrapar al público, hay que ser "flower power". Sí. Me lo he montado muy mal. Así son las cosas.
Quizá esté a tiempo de no caer por el precipicio del olvido. Pero no veo cómo hacerlo. Además tal y como están las cosas en mi vida personal no hay vuelta atrás. Tengo otras prioridades ahora mismo que reclaman mi atención.
Lo que son las cosas. Cada vez que voy a publicar pasa algo... ¿Quizá debería dejar de escribir para el público? Quizá.. Bueno, por lo menos hoy ya me he desahogado.

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