De momento creo que es un título muy acertado para la novela que estoy escribiendo en esta nueva faceta de mi vida. Es cierto que tengo apuntados unos cuantos títulos alternativos, pero ahora mismo es el que más se aproxima a la realidad de los personajes. Y quizá un poco a la mía propia. Es lo que tiene tomar una decisión que te va a cambiar la vida por completo. Al principio todo da un poco de miedo, bastante miedo la verdad, nos os voy a mentir. Los que me conocen saben que no fue una decisión tomada a lo loco. Y por supuesto tampoco fue unilateral. Mi mujer y yo lo hablamos y teníamos claro que queríamos ganar en calidad de vida. Sobre todo tras estos años de locos que hemos vivido. Así que viendo cómo estaban las cosas y cómo se presentaba el futuro más cercano esta era la opción más adecuada. 

  Sé que solo han pasado unos pocos meses para decir que ha sido lo mejor que hemos hecho, pero de momento sí que es así. Hay que vivir el momento, porque nunca sabemos lo que pasará mañana. La vida es hoy.  Y no sé lo que nos deparará el futuro.

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 Algunos diréis «¿De qué narices está hablando este flipado?» Pues de que he dejado de trabajar. De que me dedico a mi familia porque me necesita y yo a ellos. De que el trabajo no lo es todo y de que hay que luchar por ser feliz. Así que ahora básicamente soy ama de casa y escritor. Y me he embarcado en una novela que nada tiene que ver con todo lo que he escrito hasta ahora y que espero me ayude a abrirme camino. Por eso dejé el Cruce de Caminos. Hay que seguir hacia adelante...