Uno de los mejores momentos del día es cuando llega la noche y le leo un cuento a mi hijo antes de dormir. Es algo que empezamos hacer juntos desde muy pequeñito. Aún tenía aquella lengua de trapo, y mientras escuchaba el relato, tenía dos frases con las que me interrumpía siempre: 

 ¿Qué es eso? preguntaba con su vocecilla y ese tono tan gracioso que aún repetimos como broma particular.

 ¿Qué pone ahí? señalaba con su dedito.

 Ahora que es más mayor y ya sabe leer, intercalamos días en los que le sigo leyendo un cuento y otros en los que nos tumbamos juntos en su cama cada uno con su libro. No obstante me sigue interrumpiendo, pero ahora es para preguntarme por el significado de palabras o expresiones más complejas. Bueno también me interrumpe para ver por qué página voy y decirme cuánto ha leído él como si fuese una carrera, pero yo siempre le digo que no se trata de eso, si no de disfrutar de la aventura y de cada página.

 No importa lo cansado que esté. Leer es algo maravilloso y compartir ese momento con mi hijo me encanta. Y lo mejor de todo es que veo cómo disfruta también él.

Espero que vosotros, si tenéis niños, disfrutéis con ellos de un cuento a la hora de dormir.