No os voy a mentir echo mucho de menos los comentarios. Pero ya nada es lo que era. El caballero de la canoa nació en el anonimato y en soledad, pero creció acompañado de mucha gente que le fue guiando en su camino. Es más, su historia empezó a incluir a personas reales con nombres ficticios, aquellas que interaccionaban conmigo y con su imaginativa aventura. Todo se volvió muy dinámico y la realidad de mi vida se mezclaba con la de otros blogueros. Nuestros sentimientos, nuestras pequeñas grandes historias personales, quedaron reflejadas de alguna manera en el blog y luego en la novela.

   Es una pena que aquella manera de interactuar y escribir haya desaparecido, por lo menos a lo que mi entorno se refiere. Reconozco que en parte fue culpa mía ya que empecé a dar tumbos de aquí para allá. Y cuando quise volver todo el mundo seguía ya su propio camino. Hay que evolucionar y seguir adelante.

  Cómo llegó el caballero a convertirse en la novela Perigeo Azul es una larga historia. Y estoy seguro que aquellas primeras decisiones que tomé, por ver publicada la novela en una editorial "de verdad" hizo que lo poco que quedaba de mi como bloguero desapareciera. Gran error.

   Tras mi redención publiqué Perigeo Rojopero esta historia ya no se alimentaba de comentarios en el blog  ni creció de la misma manera. Surgió de mi pasado y de mi duro presente. Una novela que salió de lo más profundo de mi ser.

  Sé que por mucho que escriba en este blog no volverá a ser lo mismo. En primer lugar porque yo mismo ya no visito otros blogs ni interactúo con nadie de este entorno. No tengo tiempo para escribir ni leer como lo tenía antes. Y esto es algo que necesita una retroalimentación continua.

 Así son las cosas. Pero voy a seguir aquí.