Escribe. Aunque no tengas ganas. Porque cuanto más lo dejes menos te va a apetecer hacerlo. Estás lleno de palabras y de sentimientos, aunque sean tristes. Escribe. Crea una rutina alrededor de ello. Tienes que retomar tu vida. Crear un nuevo punto de partida.
Eso es lo que me dijo ella. Y esto mismo lo escribí hace ya ocho meses. Sabía que tenía razón pero no he podido. Lo intenté en varias ocasiones y no conseguí más que vagos intentos. Creía haber entendido cómo hacerlo. "Creando ese nuevo punto de partida". Pero no tenía realmente ningún punto desde el que partir. Todo estaba cogido con pinzas.
Pero tras meses de dolor en el alma (la vida a veces se ceba con tragedias en una misma familia) he visto algo a lo que agarrarme para salir de este bloqueo. Y para hacerlo he decidido ir por partes. Es lo que he estado tratando de hacer estos últimos días reconstruyendo mis redes sociales y mis blogs. Parar, organizarme y volver a empezar. Tengo el punto de partida. Por fin. Y resulta ser el final de uno de los protagonistas de mis novelas. Estoy retomando viejas costumbres con este blog (aunque he re reconocer que me cuesta hacerlo cuando estoy tan agotado y me falta tanto tiempo) y espero crear una rutina sobre todo a la hora de escribir.
Escribe. Fue lo que me dijo ella y el mejor consejo.
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