Aquí no hay nada... sólo una sensación de vacío. Como otras tantas veces. Un espacio tan lleno de cosas huecas que hace rugir de hambre sin que puedas llevarte cucharada a la boca. Es imposible ingerir comida alguna. Todo se queda atascado, atragantado... Es tan difícil alimentar el alma...

Aquí no hay nada... y en poco tiempo no habrá nadie. Eso no es nuevo. Pero sí que yo, la nada que lo devora todo, me invagine sobre mí misma para deglutirme y acabar con todo. Es irónico ocupar tanto espacio y al mismo no ocupar nada en absoluto.

Mejor no sigáis leyendo porque aquí no pone nada que pueda alimentar vuestras almas. La mía ya está vacía y querrá devorar las vuestras.

“—¿Tiene que ser así? ¿Tengo que perderlo todo?

—Nada se pierde —dijo ella—. Todo se transforma.”

 Michael Ende

Imagen de la película La historia Interminable