El señor Salazar vivía solo en el tercero A. Encontraron su cuerpo ayer por la noche cuando el olor de su cadáver empezó a filtrarse por debajo de la puerta de su casa. Llevaba dos días muerto y nadie le echó de menos.

Todos nos lo habíamos cruzado alguna vez en las escaleras. Era un tipo reservado, parco en palabras pero siempre muy educado. Nunca dio ningún tipo de problemas, no era como esos ancianos gritones y sucios de otros pisos del vecindario. Que yo supiera mi barbudo y delgado vecino nunca tenía visitas, y después de lo ocurrido me ha dejado más que claro que no tenía amigos ni familia...no tenía a nadie. Bueno sí, tenía un gato, Persi, que se pasaba más tiempo en los tejados que en su casa.

Mi imaginación siempre me arrastró a pensar que era un hombre culto, con estudios que incluso en su juventud había hecho algo importante o había sido famoso. Y que las circunstancias de la vida le habían arrastrado hasta este humilde barrio para acabar dentro de su hogar escribiendo en silencio sus memorias.

Pero seguramente la realidad era otra. Ha dado la casualidad que hoy he visto el último episodio de la quinta temporada de Anatomia de Grey. Y he visto a Yang...y lo que ha dicho y hecho en este capítulo...Quizá el señor Salazar nunca dijo te quiero a tiempo, quizá le costó tanto decir esas palabras que al final se quedó solo...

Yo no quiero dejarme barba para ocultar mi rostro, no quiero comprarme un gato que ni siquiera me haga compañía y no quiero ir al parque a dar de comer a las puñeteras palomas...las odio.

Así que ahora o nunca.
Te quiero.

Os lo diré a cada uno de vosotros y espero que quienes lo oigáis sea de mis propios labios. No son unas palabras que use mucho, pero cuando las digo las digo de verdad. Voy a repetirlo para coger práctica.

Te quiero.

Imagen obtenida de Internet