Me he dado cuenta de que en mi vida, mis sueños y yo siempre estamos embarcados (nunca mejor dicho) en verdaderas utopías fantásticas. No obstante para mí son tan reales como estas aguas y los propios cosmeacuícolas.

Si no estoy matando dragones a escupitajos ando en busca del santo grial y si no yendo a rescatar doncellas que no necesitan que se las rescate. Porque en los tiempos que corren ya saben ellas apañárselas muy bien solitas y yo no peco de machista que conste, sino de caballero... Pero como en un cuento yo sigo igual, sigo afilando mi espada, aunque mi armadura la dejo intacta...oxidada y llena de herrumbre como soy yo...con vagos vestigios de los símbolos que defiendo pero que para mí tienen su significado y permanecen ahí... Y entonces vuelvo a partir a misiones destinadas al fracaso...y en especial la búsqueda de una Princesa...

La verdad que estoy harto de que me miren en las tabernas y me juzguen por el óxido de mi armadura y por mi patético porte de caballero con principios pasados de moda...estoy harto de llegar tarde a las justas, porque yo voy en canoa y algunos llevan motos, fuerabordas o deportivos...y si llego a tiempo, no importa, porque mientras desenfundo mi espada ellos ya me han pegado un tiro o lanzado una granada.

Y.. ¿A qué venia todo esto?.. Ah sí... Que soy incapaz de matar un dragón porque me encantan esos seres, que no encuentro el santo grial porque todas las copas antiguas que encuentro me parece que tiene su propia historia que contar...y no encuentro mi princesa porque todas las doncellas tan maravillosas, dulces y encantadoras que voy conociendo ya tienen a algún caballero de una orden más que reconocida y con una brillante armadura a su lado.

Debe ser eso. Llego tarde de nuevo o mi armadura no es tan buena…pero ¿Dónde me he perdido? ¿En qué momento me subí a esta canoa? ¿Por qué navego en dirección contraria? ¿Por qué no tiro la maldita coraza? Ah sí, es que yo soy yo.

Y como en un cuento, mi cuento de islas, aguas y cosmeacuícolas, sigo en busca de mi princesa...porque como el destino sé que está ahí fuera...

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