Hace días que no subo en mi canoa y me dejo llevar por las tranquilas aguas del océano. Hace días que no dejo que las olas mezan mi alma y mis ojos se llenen de miles de estrellas en la noche. Hace días que no baña mi rostro el brillo de la Luna y me hipnotiza su reflejo en la superficie del agua.

Mis días han sido ocupados por largas jornadas de impresiones malditas, de la búsqueda de falsas esperanzas encubiertas en verdaderos espejismos...Las noches arrebatadas por el peso de mi armadura donde el cansancio agotaba mis sueños y anulaba el vuelo de mi alma...

Pero hoy en la noche vuelvo y salgo de mi cabaña... la cabaña del árbol, y camino por la playa... la playa de mi isla... con mi armadura oxidada y los pies descalzos por la arena... y mis ojos ciegos echan de menos algo. Pero subo con ansia de nuevo a mi canoa... mi canoa de madera, y nada más dejar atrás la orilla miro al cielo...

Han robado la Luna.

Los cosmeacuícolas me dieron pistas hace tiempo, son sabios. Ellos lo saben todo pero cuentan lo justo. Siguiendo su consejo esperaré aquí toda la noche. Las cosas tienen que ocurrir por alguna razón, una razón que ellos solo saben.

Robaron la Luna, la musa de la Luna. Luna mi musa...

Imagen de Eduardo Fanegas

Amanecí esperando en mi canoa con los músculos agarrotados y los ojos cansados y apagados...y al amanecer los cosmeacuícolas me lo contaron... porque nada es lo que parece, ni las hadas son todas buenas ni todos los cuervos te sacan los ojos...

Hace días que ocurrió, durante mi ausencia. No siempre estoy para vigilar...

Un Hada Mariposa celosa de su luz, de su brillo, de la atención que producía sobre los demás, furtiva en la noche la envolvió bajo un hechizo y se la llevó entre risas eclipsada en una pequeña esfera de cristal. Ahora era suya, ahora al mirarla solo la verían a ella, surcando cada noche el cielo estrellado con su luna esfera, con sus alas de mariposa y sonrisa maliciosa... Los cosmeacuícolas lo dijeron, el veneno se esconde en las flores más bonitas...

Y junto al amanecer llegó el cuervo, las alas negras con alma de triste canción…

—Que viene el lobo... —me susurró.

Ellos me lo dijeron, nada es lo que parece y el cuervo no es un ladrón.

—Amigo Cuervo, hazme un favor, devuélvele la Luna al Sol. Es un honor —dijeron— No una misión. El placer de devolver la musa, de bañar a todos de nuevo con la luz de su pasión...

Y al amanecer el Hada Mariposa se durmió en su precioso nido, con la Luna apagada en la esfera como prisión.

El Cuervo partió y gran conocedor de las almas pronto la encontró. Y con el lazo mágico que me pidió que le atara a una de sus patas sin despertar a la maliciosa mariposa por fin la recuperó...

Y la Luna Musa, la musa de mi Luna volvió a brillar en la noche sobre las aguas, las canoas, las cabañas, los callejones y los tejados...

Gracias amigo cuervo...