La vigilia

Hace días que no subo en mi canoa y me dejo llevar por las tranquilas aguas; hace días que no dejo que las olas mezcan mi alma y mis ojos se llenen de miles de estrellas en la noche; hace días que no baña mi rostro el brillo de la Luna y me hipnotice su reflejo en la superficie del océano.

Mis días han sido ocupados por largas jornadas de impresiones malditas, de la búsqueda de falsas esperanzas encubiertas en verdaderos espejismos...Las noches arrebatadas por el peso de mi armadura donde el cansancio agotaba mis sueños y anulaba el vuelo de mi alma...

Pero hoy en la noche vuelvo y salgo de mi cabaña...la cabaña del árbol, y camino por la playa...la playa de mi isla...con mi armadura oxidada y los pies descalzos por la arena...y mis ojos ciegos echan de menos algo. Pero subo con ansia de nuevo a mi canoa...mi canoa de madera, y nada más dejar atrás la orilla miro al cielo...

Han robado la Luna.

Los cosmeacuícolas me dieron pistas hace tiempo, son sabios. Ellos lo saben todo pero cuentan lo justo. Siguiendo su consejo esperaré aquí toda la noche. Las cosas tienen que ocurrir por alguna razón, una razón que ellos solo saben.


No hay comentarios:

Publicar un comentario