Dícese de aquellos protozoos imaginarios que pasaron de ser una broma para los novatos de la facultad en los exámenes de la asignatura de Zoología, a convertirse en esos minúsculos pero increíbles seres que me acompañan a todas partes. Desde entonces han sido capaces de poblar mis pensamientos, y la Península de Headrhin, de pequeñas islas con sus pequeñas historias. Juntos surcamos las aguas que las separan en una humilde y silenciosa canoa de madera.

  Los cosmeacuícolas son como el inicio de la vida, uno no tiene ni idea de cómo ha ocurrido. Simplemente observas atentamente y ves que están allí, y te preguntas ¿De dónde han salido? ¿Estaban ahí hace un momento? Y en ese mismo instante te das cuentas de que siempre han estado junto a ti.

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