¿Te has imaginado alguna vez de viejo?


 Imagino que al tener en ciertos aspectos síndrome de Peter Pan me cuesta mucho imaginarme de viejo. Es cierto que ya tengo una edad y que soy un señor con cada vez menos pelo, más canas (bueno las canas me han acompañado desde hace muchos años) y más arrugas. Y aunque en el espejo no vea al joven y al adolescente que fui tampoco consigo ver al viejo que amenaza con asomarse por momentos. Mi mente sigue distorsionando lo que ven mis ojos y me veo joven. No por fuera por supuesto (aunque tampoco me veo viejo) si no joven por dentro que es lo más importante. 

 Sigo soñando despierto, sigo teniendo las mismas inquietudes que hace 20 años, creyendo en la magia y en que podemos vivir en un mundo mejor. Es cierto que ahora tengo otras responsabilidades y que muchas prioridades en mi vida han cambiado. Pero sigo siendo el mismo.

¿Que si me imagino de viejo? No, no soy capaz de ponerme esa cara ni ese traje. Sé que llegará el día (que algunos dirán que ha llegado ya, cuestión de perspectiva...) pero no tengo tiempo para eso. Hay tantas cosas por hacer... todo es cuestión de actitud.


2 comentarios:

  1. Sin edad te escribo.
    Los números no son nada más que un estado de ánimo.
    No sirven nada más que para arruinar la vida.
    Vivo sin números y es por eso que nadie se imagina los que llevo encima.
    Lo que no puedo cambiar ni lo pienso
    El encontrar es lo que me gusta y lo disfruto
    mientras tomo mi té con leche y te leo.

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    1. Efectivamente la edad no debe condicionar nuestro estado de ánimo ni nuestras acciones. Ojalá siempre nuestro interior se pudiera reflejar en el exterior. Habría muchos mayores más jóvenes que los propios jóvenes :-D

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