Y ahora qué


  Un pequeño golpe, justo en el precipicio que desborda el vaso, puede hacer que se derrumbe todo aquello que has defendido y por lo que has luchado durante tantos años. Ya solo quedará en el recuerdo el gesto, el dolor, el arrepentimiento de ese pequeño gran golpe y las ruinas irreconocibles de lo que construiste.






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