El camino a la felicidad


 "He dejado mi trabajo, he malvendido mi casa y todas mis posesiones porque para dos meses que me quedan de vida voy a vivir."

Carlos había escuchado aquellas palabras de boca de su hermano no hacía ni cuatro horas y se repetían en su cabeza una y otra vez. Realmente no le afectaba que su hermano con 40 años fuese a morir de cáncer. Él y David no habían tenido mucho trato a pesar de los lazos de sangre que les unían. Siempre habían hecho cada uno su vida en el seno de una familia en la que todo el mundo iba a lo suyo. Sabía que no le iba a echar de menos. ¿Lamentaría su muerte? Sí, era su hermano y no era tan desalmado como para no sentir eso. 
Claramente no era la parte de "para dos meses que me quedan de vida..." lo que le había dejado pensativo. Lo que le había pinchando en el corazón y revuelto sus pensamientos fue aquello de "...voy a vivir". Eso le hizo meditar sobre muchas cosas.

 Al poco tiempo Carlos dejó su trabajo, vendió su casa, su coche y se deshizo de todas las cosas materiales que no necesitaba. Habló con su hermano y vio que tenían muchas más cosas en común de las que pensaba. Disfrutó con él los momentos que no habían disfrutado en años hasta su muerte. Después viajó, conoció lugares y personas maravillosas y volcó su tiempo y sus esfuerzos en aquel sueño que tuvo un día y se quedó en un camino olvidado de su juventud. Hoy es un hombre plenamente feliz.


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